5 De Diciembre de 2023
Beato Nicolás Stensen
Obispo
(1638
- 1686)
En
Schwerin, en la región del norte de Alemania, tránsito del beato
Nicolás Stensen, obispo titular de Titiópolis, el cual, siendo
oriundo de Dinamarca, fue primero uno de los más preclaros
investigadores, de las ciencias naturales de su tiempo, pero al
abrazar la fe católica, queriendo servir a Dios, en la tutela de la
verdad, fue ordenado presbítero y después obispo, y desarrolló con
todo esmero, su misión en la Europa septentrional.
Como no
hay un sacerdote para confesarlo, en su lecho de muerte, él se
confiesa en público, haciendo en voz alta, una lista de sus pecados.
Así muere Niels Stensen (Nicolaus Stenonis, en su forma latinizada).
Nacido en una familia acomodada luterana, (su padre es orfebre en la
corte danesa), estudió medicina en la Universidad de Copenhague,
Rostock y Amsterdam, donde descubre y describe el conducto de la
glándula parótida, que se extiende desde la boca, y será conocido
como conducto de Stenon.
Siguen siendo fundamentales, sus
estudios de geología y cristalografía: es una luminaria brillante,
acogido por gobernantes y academias de toda Europa. Pero su ansiedad
de conocimiento, también se extiende a las cuestiones de fe,
especialmente desde que puso el «campamento base» de su
viajes en Florencia.
Aquí, en tierra católica, sigue los
ritos, estudia los principios, dialogando con doctos religiosos, con
la señora Lavinia Arnolfini de Lucca, con la clarisa Maria Flavia
Del Nero; en Livorno lo conmueve la procesión del Corpus Christi, en
junio de 1667. Y al noviembre siguiente lo acoge con sus sacramentos,
la Iglesia de Roma.
El hombre de ciencia y de fe continúa sus
investigaciones, y se dedica también a una suerte de predicación,
explicando con cartas, a sus muchos amigos luteranos, su elección
del catolicismo. Y entonces llega el sacerdocio. Ordenado sacerdote
en 1675, en Florencia, dos años más tarde obispo, el papa Inocencio
XI, le envía como vicario apostólico al norte de Alemania, casi
toda luterana. Su actuación como obispo católico, en la tierra de
la Reforma, es considerado hoy un maravilloso presagio de ecumenismo,
con claridad en los principios, y apertura límpida a las personas.
El obispo-científico, hace unos muchas visitas pastorales a
pie, con humildad, y sabe decir «no» si un príncipe
católico, captura ilegalmente un obispado. Aceptó ser un simple
misionero en Schwerin, aunque desgastado por una crisis renal.
Se
despide con aquel heroico homenaje, al sacramento de la Penitencia,
con el que comenzaba esta narración; y además con una gran «señal»:
los luteranos hospedan su cuerpo en su iglesia, hasta su traslado a
Florencia, a la basílica de San Lorenzo, donde aún permanece. SS.
Juan Pablo II lo beatificó en 1988.
Fuente: Santi e Beati
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