7 De Julio de 2026
San Pedro To Rot
Mártir
(1912-1945)
“Estoy en prisión por aquellos que rompen sus votos matrimoniales, y por aquellos que no quieren ver avanzar la obra de Dios. Eso es todo. Debo morir. Ya me han condenado a muerte”.
Peter
To Rot no solo fue un gran catequista y padre, sino que es recordado
por haber sido martirizado a los 33 años, en un campo de
concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial, debido a
su defensa del matrimonio católico, y por oponerse a que se
reinstaure la práctica de la poligamia.
To Rot ha sido un
modelo a seguir en el siglo XXI para la Iglesia Católica, y es por
ello que fue elegido como patrono de la Jornada Mundial de la
Juventud de Sydney en 2008.
El Papa León XIV acaba de
anunciar la canonización del Beato Mártir MSC Peter To Rot. Su caso
es especial por varios motivos: será el primer santo nativo papú,
ferviente defensor del matrimonio y la familia, catequista
comprometido con la misión de los Misioneros del Sagrado Corazón, y
por consiguiente, su santidad es fruto de la colaboración estrecha
de sacerdotes y laicos en la evangelización.
“Estoy en
prisión por aquellos que rompen sus votos matrimoniales, y por
aquellos que no quieren ver avanzar la obra de Dios. Eso es todo.
Debo morir. Ya me han condenado a muerte”.
Estas
palabras del Beato Mártir MSC Peter To Rot – quien será
canonizado el próximo 19 de octubre – dichas horas antes de su
muerte, describen las causas de su martirio, pero sólo cobran
sentido, conociendo y comprendiendo muchos otros acontecimientos
anteriores, sin los cuáles no se puede entender su profunda vida de
fe y su santidad.
Los padres de Peter To Rot fueron de los
primeros nativos bautizados en Rakanui, su ciudad natal, situada en
la isla de Nueva Bretaña de Papúa Nueva Guinea.
Este hecho,
ocurrido apenas 14 años antes de su nacimiento, da una idea de la
importancia de la evangelización, que los misioneros iniciaron allí
a finales del siglo XIX, puesto que el padre de Peter To Rot era nada
menos que el líder de su pueblo, lo que hacía que su bautismo, a
una máxima autoridad, supusiera todo un gesto de aceptación del
mensaje de Cristo, por parte de los pobladores de aquellas tierras, y
quizás lo más importante, la renuncia a todas las prácticas de
brujería y canibalismo, profundamente arraigadas en su cultura.
Tan intensa fue esta conversión al cristianismo, que el
mismo Angelo To Puia, así se llamaba, donó los terrenos para la
construcción de la iglesia, la escuela y la casa de los Misioneros
del Sagrado Corazón en Rakanui, quienes habían llegado a la isla en
1882, enviados por el Papa León XIII, una petición expresa del
Santo Padre a su fundador, el P. Julio Chevalier.
En este
ambiente familiar de fe y caridad, nació Peter To Rot. Desde bien
pequeño, se ofrecía para colaborar como servidor en la Misa, no
sólo en la dominical, también en la diaria. Gracias a esta
disposición por ayudar, se creó una amistad sincera con el P. Carl
Laufer, msc, párroco en aquella misión desde la adolescencia de To
Rot, quien le aconsejó que ingresara en la escuela de catequistas,
al cumplir los 18 años.
El concepto de catequista, así como
sus funciones, en una misión lleva consigo un compromiso fuerte con
la comunidad. Son verdaderos líderes religiosos y espirituales,
encargados de mantener viva la llama de la fe, desarrollando todas
las actividades propias del misionero en su ausencia, a excepción de
la consagración. Realizan bautizos, celebran matrimonios, llevan la
palabra…
En ocasiones, su compromiso es tan grande que
llegan a dar la vida por ello. Así sucedió en la década de los 80
en Guatemala, en la región de El Quiché, donde decenas de
catequistas fueron asesinados a manos del ejército, por ayudar en la
labor de los Misioneros del Sagrado Corazón, o continuar con ella
cuando éstos fueron expulsados del país.
Las circunstancias
que propiciaron el martirio de Peter To Rot fueron muy similares.
Durante la II Guerra Mundial, en 1942, el ejército japonés invadió
Papúa Nueva Guinea. Una de las primeras medidas que adoptaron fue la
de encarcelar a todos los misioneros, aunque siguieron permitiendo la
práctica religiosa por parte de la población. Aquí los catequistas
en general y Peter To Rot en particular, jugaron un papel muy
importante en el sostenimiento de la fe, las celebraciones y la
dispensación de sacramentos.
Un año más tarde, comenzaron a
prohibir determinadas actividades hasta que, finalmente, prohibieron
toda práctica. Pero Peter To Rot ya había adquirido un compromiso
muy fuerte con el anuncio de la palabra de Dios, y por la puesta en
práctica de las enseñanzas de Jesús, conforme al Evangelio.
El
ejército japonés comenzó a llamar a todos los catequistas para que
acudieran a comisaría, interrogándoles sobre sus actividades, y
advirtiéndoles de que la prohibición de cualquier práctica
religiosa era total.
Peter To Rot quiso explicarles, que lo
que hacían no tenía nada que ver con la guerra; fue reprendido por
ello, y ciertamente contrariado, volvió a casa con el convencimiento
de que tenía que seguir su trabajo pastoral, a pesar de haberse
quedado prácticamente solo.
Salía por las noches, en
secreto, para rezar con algunos grupos. Daba una pequeña catequesis,
y si era necesario, bautizaba u oficiaba bodas. Era muy consciente de
que, en ausencia de los misioneros, él tenía que ejercer sus
funciones de catequista, para no dejar solas a las comunidades
cristianas.
Acercándose el final de la guerra, y la más que
probable derrota del ejército japonés, las autoridades del país
nipón, quisieron ganarse el favor de los papúes y recuperaron
costumbres del pasado.
Una de ellas fue la poligamia. Esto
hizo que Peter To Rot confirmase totalmente su compromiso, con el
sacramento del matrimonio. A la necesidad de mantener viva la llama
de la fe, ahora se sumaba la obligación de velar, para que estas
prácticas contrarias a las enseñanzas de Jesús, ya casi
desterradas de la cultura de su pueblo, no volviesen.
Inició
así una cruzada abierta contra la poligamia, lo que le llevó a
enfrentarse con algunas personas de poder, policías y jueces, que
querían tener como esposas a mujeres ya casadas.
To Rot se
enfrentó directamente a las autoridades, que se convirtieron en sus
enemigos, entre ellos, uno con suficiente poder como para ordenar su
arresto, el policía To Metapa. Pronto fue llamado a declarar en
comisaría, sobre sus actividades religiosas.
Peter To Rot
confirmó que seguía haciendo lo que le correspondía como
catequista, y al reafirmarse sobre su postura frente a la práctica
de la poligamia, tuvieron la excusa perfecta para retenerlo.
Durante
el tiempo de internamiento, mostró una actitud serena, y una clara
convicción de que había hecho bien en denunciar la práctica de la
poligamia, y defender el matrimonio cristiano, además de seguir con
el servicio a las comunidades. Nunca mostro arrepentimiento, y se
mantuvo firme en su fe y sus obligaciones como
catequista.
Finalmente, en los primeros días de julio de
1945, Peter To Rot se encontraba resfriado. No hizo falta una
sentencia firme, ni un método de muerte oficial. Aprovechando su
refriado, el médico le administró una inyección y le hizo tomar un
supuesto medicamento. Al poco, con ganas de vomitar, el médico le
tapó la boca y murió.
Al lugar acudió el policía To
Metapa, el causante de su detención y dijo: “Él, el ‘chico de
la misión’, estaba muy enfermo y ha muerto”.
*
Agradecemos la colaboración de la Oficina de Comunicación de los
Misioneros del Sagrado Corazón y al padre Tomás Ravaioli,
IVE
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Oremos
Dios
todopoderoso, que has derramado por toda la creación, reflejos de tu
infinita belleza y bondad, haciendo el hombre a tu imagen y
semejanza, tanto amas a quienes se entregan totalmente, que nos los
pones como modelo, quieres que les veneremos y haces innumerables
beneficios y milagros por su intercesión. Por ello y mediante San
Peter to Rot te rogamos nos concedas (mencionar aquí la petición) y
con ello una mayor correspondencia a tu amor.

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