jueves, 6 de julio de 2017

Quinta Feria, 6 de Julio

Santa MARIA GORETTI


VIRGEN MÁRTIR DE LA PUREZA

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”

La pureza de corazón, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad, y una disciplina interior constante. Exige, ante todo, el asiduo recurso a Dios en la oración”. Juan Pablo II, 6 de julio de 2003

Breve
Nació en Corinaldo, Italia, en el año 1890, de una familia humilde.

Su niñez, bastante dura, transcurrió en Nettuno -cerca de Roma-, y durante ella se ocupó en ayudar a su madre en las tareas domésticas. Era piadosa y asidua en la oración.

El 6 de Julio de 1902, a los once años de edad, fue amenazada con un punzón por Alessandro Serenelli, un joven que trató de abusar de ella.

Ella prefirió morir antes que pecar. Durante su agonía perdonó a su atacante, quien, tras años de cárcel, se convirtió.

Pío XII, que la canonizó el 24 de junio de 1950, la definió «pequeña y dulce mártir de la pureza».

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De la homilía pronunciada por el Papa Pío XII en la canonización de Santa María Goretti.

De todo el mundo es conocida, la lucha con que tuvo que enfrentarse, indefensa, esta virgen; una turbia y ciega tempestad se alzó de pronto contra ella, pretendiendo manchar y violar su angélico candor.

En aquellos momentos de peligro y de crisis, podía repetir al divino Redentor aquellas palabras del áureo librito “De la imitación de Cristo”: "Si me veo tentada y zarandeada por muchas tribulaciones, nada temo, con tal de que tu Gracia esté conmigo. Ella es mi fortaleza; ella me aconseja y me ayuda. Ella es más fuerte que todos mis enemigos".

Así, fortalecida por la Gracia del Cielo, a la que respondió con una voluntad fuerte y generosa, entregó su vida sin perder la gloria de la virginidad.

En la vida de esta humilde doncella, tal cual la hemos resumido en breves trazos, podemos contemplar un espectáculo no sólo digno del Cielo, sino digno también de que lo miren, llenos de admiración y veneración, los hombres de nuestro tiempo.

Aprendan los padres y madres de familia, cuán importante es el que eduquen a los hijos que Dios que les ha dado, en la rectitud, la santidad y la fortaleza, en la obediencia a los preceptos de la religión católica, para que cuando su virtud se halle en peligro, salgan de él victoriosos, íntegros y puros, con la ayuda de la Gracia Divina.

Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud, a no abandonarse lamentablemente a los placeres efímeros y vanos, a no ceder ante la seducción del vicio, sino por el contrario, a luchar con firmeza, por muy arduo y difícil que sea el camino que lleva a la perfección cristiana, perfección a la que todos podemos llegar tarde o temprano, con nuestra fuerza de voluntad, ayudada por la Gracia de Dios, esforzándonos, trabajando y orando.

No todos estamos llamados a sufrir el martirio, pero sí estamos todos llamados a la consecución - acción y efecto de conseguir - de la virtud cristiana.

Pero esta virtud requiere una fortaleza, que aunque no llegue a igualar el grado cumbre de esta angelical doncella, exige no obstante, un largo, diligentísimo e ininterrumpido esfuerzo, que no terminará, sino con nuestra vida.

Por esto, semejante esfuerzo, puede equipararse a un lento y continuado martirio, al que nos amonestan aquellas palabras de Jesucristo: El Reino de los Cielos se abre paso a viva fuerza, y los que pugnan por entrar lo arrebatan.

Animémonos todos a esta lucha cotidiana, apoyados en la Gracia del Cielo; sírvanos de estímulo la Santa Virgen y Mártir María Goretti; que ella, desde el trono celestial, donde goza de la felicidad eterna, nos alcance del Redentor divino, con sus oraciones, que todos, cada cual según sus peculiares condiciones, sigamos sus huellas ilustres con generosidad, con sincera voluntad y con auténtico esfuerzo.

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Juan Pablo II, 6 de julio de 2003:

"Marietta, como era llamada familiarmente, recuerda a la juventud del tercer milenio, que la auténtica felicidad exige valentía y espíritu de sacrificio, rechazo de todo compromiso con el mal, y disponibilidad para pagar con el propio sacrificio, incluso con la muerte, la fidelidad a Dios y a sus mandamientos".

"Hoy se exalta con frecuencia el placer, el egoísmo, o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad. Es necesario reafirmar con claridad, que la pureza del corazón y del cuerpo debe ser defendida, pues la castidad "custodia" el amor auténtico".

"Que Santa María Goretti ayude a los jóvenes, a experimentar la belleza y la alegría de la bienaventuranza evangélica: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios".

"La pureza de corazón, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad, y una disciplina interior constante. Exige, ante todo, el asiduo recurso a Dios en la oración".

Película: - "Cielo sulla palude" (Cielo sobre el pantano). Director: Augusto Genina. 1949
Documentary: "Fourteen Flowers of Pardon" -VHS, 1hora. Comprar: EWTN



Oración: Dios Todopoderoso y Eterno, fuente de la inocencia y amante de la castidad, que concediste a tu sierva Santa María Goretti, la gracia del martirio en plena adolescencia, concédenos a nosotros, por su intercesión, la fortaleza de recobrar la pureza de corazón, y así poder ver tu rostro en el último día. Amén.


miércoles, 5 de julio de 2017

Cuarta Feria, 5 de julio

SAN ANTONIO MARIA ZACCARIA


San Antonio María Zaccaria
con lirio (pureza), y libro (reglas de la
congregación que el fundó)

Sacerdote y fundador. +1539


Impulsor de la Adoración Eucarística de las Cuarenta Horas

Patrono de médicos y de las ciudades de Cremona, donde nació, y de Milán, donde vivió

Breve
Fundador de la Orden Barnabita, y de las Angelicales de San Pablo. Gran devoto de la Eucaristía a la que ayudó a difundir su adoración.

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Nació en Cremona, ciudad de Lombardia, Italia, en 1502. Cuando tenía dos años, murió su padre, Lazzaro. Su madre, Antonia Pescorali, queda viuda a los 18 años, pero no quiso volver a casarse, y se dedicó a la educación de su hijo.

Antonio María estudió medicina en la Universidad de Padua. Aunque era de familia adinerada, desde joven renunció a los vestidos elegantes, y a los ambientes de juerga. El dinero que ahorraba, lo repartía entre los más necesitados.

A los 22 años recibió el doctorado, y se graduó de médico, deseando poner su profesión al servicio de los pobres, y ayudarles al mismo tiempo a encontrarse con Jesús.

Pero el Señor lo llamó al sacerdocio. Fue ordenado a los 26 años de edad, convirtiéndose así en médico de los cuerpos y de las almas. Entregó su herencia a su madre. Se dice que vieron ángeles en torno al altar, durante su primera misa.

Desde niño, Antonio tuvo gran amor por los pobres. Volvía a veces a casa de la escuela sin saco, por haberlo regalado a un pobre. Ya como sacerdote, todo lo que consigue lo reparte entre los pobres.

Fue a vivir a Milán, la gran ciudad del norte de en Italia, para poder extender su apostolado. Allí, junto a la hermana Luisa Torelli fundó la comunidad de las hermanas, llamadas "Angelicales de San Pablo" - nombradas así porque su convento se llamaba de "Los Santos Angeles". Su apostolado era con las jóvenes en peligro, o ya caídas en vicios.

Luego fundó la "Sociedad de Clérigos de San Pablo", los cuales, por vivir en un convento llamado de San Bernabé, fueron llamados por la gente "Barnabitas". Se dedicaron a predicar el Evangelio, con gran devoción al amor a la Pasión y Cruz del Señor. Buscaban la renovación espiritual del pueblo.

Animaban a los laicos a recibir con frecuencia la Eucaristía, y a trabajar en el apostolado. San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, dijo de ellos: "Son la ayuda más formidable que he encontrado en mi arquidiócesis".

San Antonio María tenía un profundo amor por la Eucaristía. Propagó la devoción a las Cuarenta Horas, que consiste en dedicar tres días cada año, en cada templo, a honrar solemnemente a la Eucaristía con rezos, cantos, y otros actos solemnes de culto.

De acuerdo a San Agustín, transcurrieron 40 horas entre la Muerte de Cristo un Viernes a las 15:00 del 25 de Marzo/ 33 AD, Viernes Santo, y su Resurrección 07:00 del 27 de Marzo/ 33 AD, Domingo de Pascua.

Tenía gran devoción a la pasión y muerte de Cristo. Cada viernes, a las tres de la tarde, hacía sonar las campanas para recordar a la gente que a esa hora había muerto Nuestro Señor.

Siempre llevaba una imagen de Jesús crucificado, y se esmeraba por hacer que todos meditaran en los sufrimientos de Jesús, en su Pasión y Muerte, porque esto aumenta mucho el amor hacia el Redentor.

Una tercera devoción fue por las Cartas de San Pablo. Su lectura lo emocionaba, e inspiraba en sus prédicas. A sus discípulos les insistía en que las leyeran frecuentemente, y que meditaran sus enseñanzas.

Vivió en el tiempo de Lutero, quien proclamaba una reforma llena de graves errores doctrinales. Muchos católicos tenían el santo deseo de una verdadera reforma, para vencer la frialdad y el pecado. Esa verdadera reforma debía ser en todo fiel a la Iglesia, la cual siempre necesita de santos reformadores. Uno de ellos fue San Antonio María, como también San Ignacio y sus jesuitas.

Siendo un joven de 37 años, iba en una misión de paz, sintiéndose mal fue a casa de su madre, y murió en sus brazos el 5 de julio de 1539. Se dice que tuvo una visión de San Pablo antes de morir. Su trabajo por Cristo y su Iglesia había sido enorme.

Está enterrado en Milán, en el convento de San Pablo

Beatificado: 1849 por el Papa Pio IX.
Canonizado: 1897 por el Papa León XIII

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El discípulo del Apóstol San Pablo
De un sermón de San Antonio María Zaccaría, presbítero, a sus hermanos de religión

Nosotros, unos necios por Cristo: esto lo decía nuestro bienaventurado guía y santísimo patrono, refiriéndose a sí mismo, y a los demás Apóstoles, como también a todos los que profesan las enseñanzas Cristianas y Apostólicas.

Pero ello, hermanos muy amados, no ha de sernos motivo de admiración, o de temor, ya que un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo.

Nuestros enemigos se hacen mal a sí mismos, y nos prestan a nosotros un servicio, ya que nos ayudan a conseguir la corona de la gloria eterna, mientras que provocan sobre ellos la ira de Dios, y por esto, debemos compadecerlos y amarlos, en vez de odiarlos y aborrecerlos.

Más aún, debemos orar por ellos y no dejarnos vencer del mal, sino vencer el mal con el bien, y amontonar las muestras de bondad sobre sus cabezas, según nos aconseja nuestro Apóstol, como carbones encendidos de ardiente caridad; así ellos viendo nuestra paciencia y mansedumbre, se convertirán y se inflamarán en amor de Dios.

A nosotros, aunque indignos, Dios nos ha elegido del mundo, por su misericordia, para que dedicados a su servicio, vayamos progresando constantemente en virtud, y por nuestra constancia, demos fruto abundante de caridad, jubilosos por la esperanza de poseer la gloria, que nos corresponde por ser hijos de Dios, y glorificándonos incluso en medio de nuestras tribulaciones.

Fijaos en vuestro llamamiento, hermanos muy amados; si lo consideramos atentamente, fácilmente nos daremos cuenta de que exige de nosotros, que no rehusemos el participar en los sufrimientos de Cristo, puesto que nuestro propósito es seguir, aunque sea de lejos, las huellas de los Santos Apóstoles, y demás soldados del Señor. Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesucristo.

Los que hemos tomado por guía y padre a un Apóstol tan eximio, y hacemos profesión de seguidores suyos, debemos esforzarnos en poner por obra sus enseñanzas y ejemplos; no sería correcto que en las filas de semejante capitán, militaran unos soldados cobardes o desertores, o que un padre tan ilustre tuviera unos hijos indignos de él.


Oración: Señor mío y Dios mío, que encendiste en el corazón de San Antonio María Zaccaría, un ardiente celo por la salvación de sus hermanos, te pedimos por su intercesión, que nos sintamos siempre urgidos a evangelizar a los hombres de nuestro tiempo con nuestro ejemplo y compromiso de Vida, por amor a Ti. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén

martes, 4 de julio de 2017

Tercera Feria, 4 de julio

Santa Isabel


Reina de Portugal, Terciaria O.F.M.

1271-1336

Abogada de los territorios en guerra

"Tanta mayor libertad de espíritu tendrás, cuando menos deseos de cosas inútiles o dañosas tengas"

Isabel significa "Promesa de Dios"

Nacida en Aragón, España en 1271, Santa Isabel es la hija del rey Pedro III de ese reino, y nieta del rey Jaime el Conquistador, biznieta del emperador Federico II de Alemania. Le pusieron Isabel en honor a su tía abuela, Santa Isabel de Hungría.

Su formación fue formidable, y ya desde muy pequeña tenía una notable piedad. Le enseñaron que para ser verdaderamente buena, debía unir a su oración, la mortificación de sus gustos y caprichos. Conocía desde pequeña la frase: "Tanta mayor libertad de espíritu tendrás, cuando menos deseos de cosas inútiles o dañosas tengas". Se esmeró por ordenar su vida en el amor a Dios y al prójimo, disciplinando sus hábitos de vida. No comía nada entre horas.

La casaron cuando tenía 12 años, con el rey Dionisio de Portugal. Esta fue la gran cruz de Santa Isabel, ya que era un hombre de poca moral, ya que era violento e infiel. Pero ella supo llevar heroicamente esta prueba. Oraba y hacía sacrificios por él. Lo trataba siempre con bondad. Tuvo dos hijos: Alfonso, futuro rey de Portugal, y Constancia, futura reina de Castilla. Santa Isabel llegó hasta educar a los hijos naturales de su esposo con otras mujeres.

El rey por su parte la admiraba, y le permitía hasta cierto punto su vida de cristiana auténtica. Ella se levantaba muy temprano, y leía 6 salmos, asistía a la Santa Misa, y se dedicaba a regir las labores del palacio. En su tiempo libre se reunía con otras damas, para confeccionar ropas para los pobres. Las tardes las dedicaba a visitar ancianos y enfermos.

Hizo construir albergues, un hospital para los pobres, una escuela gratuita, una casa para mujeres arrepentidas de la mala vida, y un hospicio para niños abandonados. También construyó conventos, y otras obras para el bien del pueblo. Prestaba sus bellos vestidos, y hasta una corona, para la boda de jóvenes pobres.

Santa Isabel frecuentemente distribuía Monedas del Tesoro Real a los pobres, para que pudieran comprar el pan de cada día. En una ocasión, el Rey Dionisio, sospechando de sus actos, comenzó a espiarla. Cuando la Reina comenzó a distribuir monedas entre los pobres, el rey lo observó, y enfurecido fue a reclamarle.

Pero el Señor intervino, de manera que, cuando el rey le ordenó que le enseñara lo que estaba dando a los pobres, las monedas de oro se convirtieron en rosas.

Forjadora de la paz
El hijo de Isabel, Alfonso, tenía como su padre un carácter violento. Se llenaba de ira, por la preferencia que su padre demostraba por sus hijos naturales. En dos ocasiones promovió la guerra civil contra su padre. Isabel hizo todo lo posible por la reconciliación. En una ocasión, se fue en peregrinación hasta Santarém, lugar del Milagro Eucarístico, y vestida de penitente, imploró al Señor por la paz.

Llegó hasta presentarse en el campo de batalla, y cuando los ejércitos de su esposo y su hijo se disponían a la guerra, la reina se arrodillaba entre ellos, y de rodillas ante su esposo e hijo, les pedía que se reconciliasen.

Se conservan algunas de sus cartas, las cuales reflejan el calibre evangélico y la audacia de nuestra Santa.

A su esposo: "Como una loba enfurecida, a la cual le van a matar a su hijito, lucharé por no dejar que las armas del rey, se lancen contra nuestro propio hijo. Pero al mismo tiempo, haré que primero me destrocen a mí las armas de los ejércitos de mi hijo, antes de que ellos disparen contra los seguidores de su padre".

A su hijo: "Por Santa María Virgen, te pido que hagas las paces con tu padre. Mira que los guerreros queman casas, destruyen cultivos, y destrozan todo. No con las armas, hijo, no con las armas, arreglaremos los problemas, sino dialogando, consiguiendo arbitrajes para arreglar los conflictos. Yo haré que las tropas del rey se alejen, y que los reclamos del hijo sean atendidos, pero por favor recuerda que tienes deberes gravísimos con tu padre como hijo, y como súbito con el rey".

Consiguió la paz en más de una ocasión, y su esposo murió arrepentido, sin duda por las oraciones de su Santa Esposa.

Entra en el convento de las Clarisas después de enviudar
Por el amor tan grande que Santa Isabel le tenía a la Eucaristía, se dedicó a estudiar la vida de los santos más notables por su amor a la Eucaristía, en especial Santa Clara.

Después de enviudar, Santa Isabel se despojó de todas sus riquezas. Emprendió un peregrinaje a Santiago de Compostela, donde le entregó la corona al Arzobispo, para recibir el hábito de las Clarisas como terciaria. El Arzobispo se quedó tan conmovido por este acto de la Santa, que él le entregó su callado pastoral, para que la ayudara en su regreso a Portugal.

Vivió los últimos años en el convento, dedicada a la adoración Eucarística.

Cuando estalló la guerra entre su hijo y su yerno, el rey de Castilla, Santa Isabel, a pesar de su ancianidad, emprendió un larguísimo viaje, por caminos muy peligrosos y logró la paz. Sin embargo el viaje le costó la vida.

Al sentir próxima la muerte, pidió que la llevasen al convento de las Clarisas, que ella misma había fundado. Allí murió invocando a la Virgen Santísima, el 4 de julio de 1336.

Dios bendijo su sepulcro con milagros. Su cuerpo se puede venerar en el convento de las Clarisas en Coimbra.

Fue canonizada en 1625

Oración: Dios Todopoderoso y Eterno, te pedimos que por los méritos e intercesión de Santa Isabel de Portugal, preserves la Paz del Mundo, la Paz en nuestras familias y países, y fundamentalmente la Paz en nuestros corazones. A Tí Señor que saludaste a los Apóstoles, y a nosotros mismos con “la Paz sea con vosotros”, durante el período Pascual. Amén.


lunes, 3 de julio de 2017

Segunda Feria 3 de Julio

SANTO TOMAS, APÓSTOL


Patrono de jueces, constructores, arquitectos y teólogos. También de las ciudades: Prato, Parma, Urbino.

Vamos también nosotros para morir con Él”
¡Señor mío y Dios mío!

Breve
Desde el siglo VI se celebra el día 3 de julio el traslado de su cuerpo desde Edesa. Sus huesos están en la Catedral de Ortona, Italia.
Simbología: espada, cinturón de la Virgen, ya que se afirma que la Virgen se lo obsequió, cuando fué elevada hasta los Cielos.

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Santo Tomás era judío, y probablemente galileo. Trabajaba como humilde pescador de oficio. Tuvo la felicidad de seguir a Cristo, que lo hizo Apóstol en el año 31.

Tomás es conocido entre los demás apóstoles por su incredulidad, que se desvaneció en presencia de Cristo resucitado; él proclamó la fe pascual de la Iglesia con estas palabras: «¡Señor mío y Dios mío!» Nada sabemos con certeza acerca de su vida, aparte de los indicios que nos suministra el Evangelio. Se dice que evangelizó la India.

No podemos olvidar que él respondió a favor de Jesús, dispuesto a ir a Jerusalén, a pesar de saber que los Fariseos planeaban su muerte. Santo Tomás dijo: "Vamos también nosotros para morir con Él". Así de ardiente era el amor de este discípulo por su maestro, aún antes del descenso del Espíritu Santo.

Siendo uno de los doce Apóstoles escogidos por Jesús, (cf. Mateo 3,10) es recordado por muchos, porque no aceptó el testimonio de sus compañeros sobre la visita que recibieron de Jesús resucitado.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor» (Juan 20,24)

Tomás, como muchos hoy, pensó que lo que decían era producto de histeria. Ellos se habían equivocado, pensaba, por creerle a las mujeres. Y cuanto más ellos insistían, más él lo negaba, haciéndose ver como el más "equilibrado" y "sensato" entre ellos.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio, estando las puertas cerradas, y les dijo: «La paz con vosotros»  Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente» (Juan 20,26-27)

La respuesta de Juan es una poderosa profesión de fe en la divinidad, la cual repetimos antes de comulgar: Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío» (Juan 20,28)

Le dice Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído» (Juan 20,29)

Debemos reconocer que como Santo Tomás, todos hemos pecado. Nos cuesta aceptar que Jesús es Dios, que ha venido a la tierra. Pero Tomás se humilló y reconoció al Señor. Más tarde dio su vida muriendo mártir por Él. Por eso es tan buen ejemplo para nosotros.

Ya durante la vida terrena de Jesús, Santo Tomás había dado ejemplo a los otros, haciéndose disponible, y dándoles ánimos en momentos difíciles:

Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con Él» Juan 11:16

Recordamos también que fue a una pregunta de Santo Tomás, la que dio lugar a que Jesús se revelase como Camino, Verdad y Vida: Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Le contesta Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por Mí». (Juan 14,5-6)

Después de la venida del Espíritu Santo, San Tomás comisionó a Tadeo para que bautizara e instruyese a Abgar, rey de Edessa. Según Eusebio, este rey escribió a Jesús invitándolo a visitar su reino, y ser curado de una enfermedad que le afligía.

Cristo en respuesta, le dijo que debía cumplir con la tarea para la que fue enviado, y después regresar a Aquel que lo había enviado , pero que después de su ascensión, Él enviaría a uno de sus discípulos a sanarlo, y dar vida a él y su familia.

Esta promesa de nuestro Señor fue cumplida por Santo Tomás, quien envió a Tadeo, no solamente a sanar a este rey, sino también para plantar la semilla de la fe en esta nación.

Se sabe que en su labor apostólica, Santo Tomás, predicó en Persia y sus alrededores, se menciona también India y Etiopía.

Se cree que Santo Tomás sufrió el martirio en la costa de Coromandel, India, donde su cuerpo fue descubierto, con ciertas marcas de que fue muerto con lanzas, y ese tipo de muerte es tradición en los países del Este. Se sabe que su cuerpo fue trasladado a Edessa, donde fue enterrado en los grandes sepulcros donde también se hallaba San Juan.

Los apóstoles eran personas humildes y sencillas, con las habilidades básicas para la vida cotidiana. Pero fueron escogidos por Cristo, hechos sus amigos, alcanzando la plenitud con sus Gracias y Santa Caridad, y exaltados en su dignidad espiritual de príncipes de su reino, y jueces de este mundo.

Oración: Dios Todopoderoso y Eterno, que a imitación y por intercesión de Santo Tomás Apóstol, ayúdanos a creer, y vivir coherentemente de acuerdo al Santo Credo en Jesucristo, a quien Tú enviaste como nuestro Divino Maestro, Señor y Redentor. Que siempre lo reconozcamos como Camino que conduce a la Verdadera Vida. Amén.


Domingo 2 de Julio

San Vidal de Tielmes


Soldado y Mártir

Nuestro santo de hoy era español de origen, nacido en Tielmes, cerca de Alcalá de Henares, hacia el siglo tercero. Sus padres eran de posición acomodada, y no eran cristianos. Nuestro santo eligió la carrera de las armas, y sirvió en las legiones de Roma. Destinado a Italia, se casó con una mujer pagana.

 Volvió a España, y allí enviudó, casándose en segundas nupcias con una cristiana, que le dio dos hijos. Fue entonces cuando Vidal se inició en el cristianismo, ayudado también por Sebastián, su jefe en la legión. Vuelto a Italia, se desata la persecución de Diocleciano.

Vidal y otros compañeros militares cristianos, se retiran a la región de la Campania italiana, donde consiguen gozar de cierta paz y tranquilidad. Pero son descubiertos, detenidos y llevados al tribunal, donde por confesar la fe de Jesucristo, fueron sometidos a grandes tormentos cerca de Padua, lugar donde reposan sus cuerpos.

Los hijos se llamaban Justo y Pastor, que con siete y nueve años también fueron martirizados a las afueras de la ciudad de Complutum (Alcalá de Henares). Ambos son reconocidos como santos y mártires.

Oración: Dios Todopoderoso y Eterno, concédenos, que a imitación de San Vidal de Tielmes, poder ser siempre tus dispuestos soldados, revestidos con las armas espirituales de tu Sagrado Cuerpo y Preciosísima Sangre, y así combatir de manera decidida junto al Arcángel San Miguel por el Reino de los Cielos, todos los días de nuestra Vida. Amén.


Sábado 1 de julio

Simeón el Loco


Anacoreta (522-c.a. 590)

La cordura de Jesús es la locura del mundo

Reza el refrán castellano que "cada maestrillo tiene su librillo", refiriéndose a los modos diversísimos de enseñar a los demás, lo que cada uno sabe. Luego, la ciencia pedagógica se encarga de proponer a los pedagogos, la mejor manera de transmitir el saber en cada una de las materias, dictando normas, y diciendo lo que se puede, y lo que no se puede hacer, para conseguir que los alumnos aprendan más, y los maestros desperdicien menos su energía y su tiempo.

Incluso se necesitan títulos, diplomas, cursos bien aprovechados, conocimientos de técnicas para programar, concretar objetivos, distribuir por tiempos, y evaluar los resultados, para llegar a ser un excelente maestro, e incluso conseguir un puesto de trabajo. Así hemos complicado las cosas hoy. Simeón, como vamos a ver, rompió los esquemas de la pedagogía de todos los tiempos.

Se le cataloga como anacoreta, y lo que cabe esperarse de tal sujeto, es el retiro en el desierto, la vida de oración, y la ascesis de la penitencia; con todo ello, el solitario da testimonio y buen ejemplo, que estimula al resto de los mortales creyentes a ser menos egoístas, más piadosos, y también mejor dispuestos a hacer el bien al prójimo con quien convive. De esta manera vivió treinta años Simeón, pero se salió de anacoreta, y se convirtió voluntariamente en Loco.

Nació en Emesa el año 522. A los treinta años, se fue a la parte del desierto, donde el abad Nicon tenía sus dominios, ayudando a sus monjes en la entrega, y recordándoles los compromisos adquiridos.

Pasados treinta años de soledad, oración y penitencia, decide dejar el retiro para convertirse en su pueblo en el estrafalario loco que entre risas, chanzas, lloros, brincos, gritos, gracias, amenazas, consejos, chistes, conducta de lunático, y actitudes de escándalo para los buenos, acaba siendo la conciencia moral del pueblo.

Y es que Simeón no quiso ser un santo de cliché, ni de esquema. Ni siquiera quiso enseñar el Evangelio, como mandan los cánones; tuvo su estilo y, poniéndolo en práctica, consiguió, haciéndose el Loco, y así hablar libremente del Reino. Prefirió que la gente se burle de él, en vez de hacerlo con el Evangelio.

No es la leyenda, la imaginación o la fábula, la que nos presenta su imagen; es un personaje bien definido en la época, en la geografía, y en el modo razonado de actuar, del modo menos razonable que se pueda pensar; veinte años después de muerto, el obispo de Chipre, Leoncio, escribió su vida y milagros bien probados, que le contó el diácono Juan, de Emesa, entre Damasco y Antioquía, que supo ver con los años la santidad de este Simeón Salo, -así se dice loco en sirio- que se propuso jugar con el mundo, y reírse de él.

Comenzó su hazaña en la Edesa que le vió nacer en otro tiempo, arrastrando a un perro muerto que encontró en el basurero próximo, atándole una pata al ceñidor de esparto de su hábito, corriendo y gritando por el pueblo, y llevando tras de sí una bulliciosa nube de chiquillos, que gritaban al unísono entre risas y burlas persiguiendo al monje, que se comportaba de tal manera, y que extrañó tanto a las personas respetables del pueblo.

El primer domingo, no hace otra cosa que tirar nueces a las velas del altar, con el acierto de apagarlas, y cuando se indignaron el presbítero y sus feligreses, se subió al púlpito, y tiró las que le quedaban a las mujeres piadosas del templo.

Volcó las mesas de los vendedores de bollos y repostería, para la ofrenda del culto, consiguiendo una buena paliza. Contratado para vender verduras por un tabernero, repartió entre los pobres la mercancía, y dijo al de los vinos que "le había encargado que Dios le guardara su dinero"; reñía entre seriedad y risas a los borrachos, diciéndoles que arruinaban su vida, mientras él bebía un vaso de buen vino; los clientes ríen sus ocurrencias, y se preocupan con sus ridículas máximas de chiflado, por lo que el negocio no le disminuye al tabernero; pensando los dueños que quizá no estuviera tan loco el Loco abad.

Vive en una cueva, la suciedad y el desaliño son ahora su propiedad, pero pasea por el pueblo, adornado con ramas de palmera en la cabeza, y colgantes de uvas y de ajos; así va a la plaza del pueblo predicando conversión; el Loco, entre risas y saltos, se retuerce como un reptil por el suelo, con los puños cerrados amenaza destrucción, para la gente es un cínico y lunático, simple, loco o brujo.

Para que no quepa ninguna duda de su maldad, a las mozas peligrosas por su belleza, las deja con los ojos estrábicos, aunque las vuelve guapas de nuevo si dejan que les bese los ojos tuertos, permitiendo se les aproxime con su rala y sucia barba.

No se sabe cómo, pero no le faltan cinco sueldos para organizar mesa y comida para pobres en la plaza del pueblo; si alguien pensó que eso era cosas de buenos, pregunta a las de vida alegre si aceptan su amistad, y así se ve que es para vicio su dinero - quizá quepa reseñar que algunas de ellas terminaron en convento.

Como dijeron que no probara bocado en la Cuaresma, apareció a la salida de la Iglesia un Jueves Santo devorando -no solo comiendo- medio cordero. Busca ocasiones de infamia, aceptando la calumnia de una criada joven embarazada, de ser el padre de lo que lleva en su seno; a la hora del parto confesó la pobrecilla a su señora la mentira, descubriendo la estrategia del Loco que la cuidó con esmero, todo el tiempo del embarazo, como si veras hubiera sido su hijo.

¿Por qué el santo decidió ser Salo dejando de ser cuerdo?. Cuando era anacoreta, se acostumbró a la pobreza, no le costaba ser casto, le importaba poco la soledad, no le escocía la falta de sueño, el trabajo era normal, comer yerbas cocidas no tenía más interés, el calor, el frío y la penitencia dura no le metían en el lecho. Todo era poco por Cristo; Él merecía más que eso.

Pero la soberbia, el amor propio, el orgullo, la fama era otro cuento; que le dijeran "santo" le daba gozo, y que le llamaran "penitente observante" le traía consuelo; sí, de novicio, de profeso, de asceta consagrado... siempre tenía serpeando la soberbia enredada en su cuerpo.

Amando a Dios tanto, pensó que era preciso reírse de sí, del mundo y llegar al desprecio. La locura era buen recurso para limpiar el desierto del orgullo, que bajo capa de santo, se puede encerrar en el anacoreta de su tiempo, porque parecía intentar batir récords de hambres, y querer superar marcas de penitencias anteriores.

Para hacer el bien, sin peligro de que le llamaran "bueno", la locura fue el remedio cierto; así podía aparecer como frívolo, malo, juerguista, pecador, tonto, necio, Loco o Salo que es lo mismo.

De alguna manera lograba también, que la atención social se concentrara en su locura, que era en definitiva la locura del mundo, y de ellos mismos, aunque disimulada socialmente bajo la capa de “cordura”, y así dejar en claro la cordura del mensaje de Jesucristo, que es locura para el mundo.

Si además, a Dios le gustó el trabajo de su bufón risueño, profeta, taumaturgo, excéntrico escandaloso, payaso que rompía el envaramiento tieso de los creyentes, premiándolo con milagros ¿qué "peros" podremos ponerle al método pedagógico de Simeón Salo?.

Oración: Dios Todopoderoso y Eterno, que revestiste a San Simeón de tu sagrada locura, haz que nuestra cordura en el mundo, se convierta en locura para los demás, y así ganar para nosotros y para quienes nos rodean el Reino de los Cielos. A Tí Señor, que viniste para que los estaban ciegos puedan ver, y para quienes dicen ver permanezcan como ciegos. Amén.


sábado, 1 de julio de 2017

Sábado 1 de julio

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


Hagamos juntos un momento de oración y silencio en nuestro interior.

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LETANÍA A LA SANGRE PRECIOSA DE CRISTO
Ordenada por el Papa Juan XXIII

El mismo Papa que mandó inscribir, en el Ritual de la Iglesia esta letanía, nos mandaba también añadir, antes de la reserva del Santísimo Sacramento, la alabanza: ¡Bendita sea su preciosísima Sangre!.

¿Por qué?... Esa Sangre por la que fuimos salvados, merece una devoción especial. Además, es un reconocimiento agradecido, al Amor de Jesucristo, que no ahorró ningún sufrimiento, a fin de ganarse el amor de nuestros corazones.

Señor Jesucristo, que con tú Sangre limpias el pecado del mundo, y nos haces merecedores de la salvación.¡Sálvanos ahora y siempre!.

Señor ten piedad. Cristo, ten piedad.-Señor ten piedad. -

Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial, ten piedad.

Dios, hijo Redentor del mundo, ten piedad.

Dios, Espíritu Santo, ten piedad.

Trinidad Santa, que eres un sólo Dios, ten piedad.

***RESCÁTANOS (se repite en cada una)-

Sangre de Cristo, Hijo Unigénito del Eterno Padre.-

Sangre de Cristo, del Verbo de Dios hecho Hombre.-

Sangre de Cristo, de la Nueva y Eterna Alianza.-

Sangre de Cristo, caída en la tierra durante la agonía del Huerto.-

Sangre de Cristo, que corrió abundante durante la flagelación.-

Sangre de Cristo, vertida de la cabeza en la coronación de espinas.-

Sangre de Cristo, derramada en la cruz.-

Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación. -

Sangre de Cristo, con la cual hay redención de los pecados.-

Sangre de Cristo, bebida nuestra en la Eucaristía y baño de las almas.-

Sangre de Cristo, Manantial de misericordia-

Sangre de Cristo, Río de misericordia-

Sangre de Cristo, Lago de misericordia-

Sangre de Cristo, Catarata de misericordia-

Sangre de Cristo, Mar de misericordia-

Sangre de Cristo, Océano de misericordia-

Sangre de Cristo, victoria sobre el demonio.-

Sangre de Cristo, fuerza de los mártires.-

Sangre de Cristo, vigor de los confesores de la fe.-

Sangre de Cristo que engendra vírgenes.-

Sangre de Cristo, fortaleza de los que peligran.-

Sangre de Cristo, alivio de los que sufren.-

Sangre de Cristo, consuelo en la aflicción.-

Sangre de Cristo, esperanza del pecador.-

Sangre de Cristo, seguridad de los moribundos.-

Sangre de Cristo, paz y delicia de los corazones.-

Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna.-

Sangre de Cristo, liberación de las almas del purgatorio.-

Sangre de Cristo, digna de toda gloria y honor.-

Nos has redimido, Señor, con tu Sangre.-Y has hecho de nosotros un Reino para , y nuestro Dios

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Oración de Sellamiento con la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

¡ Esta Oración no sólo es una poderosísima invocación de protección, también implica un Compromiso !

Yo (su nombre y apellido), me coloco a los pies de Jesucristo, y me rindo a su Señorío, me ató a su Santa Voluntad, me amarró con los lazos infinitos de su Misericordia, abro mi corazón de par en par, para que penetre e invada todo mi ser.

En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, muerto y resucitado, yo clamo y reclamo su Preciosa Sangre sobre mí, sobre mi familia, sobre mis bienes espirituales y materiales. Yo sello mi corazón, para que con tu Sangre Preciosa, sea limpiado de odios, resentimientos, temores, angustias, soledades, tristezas, dolores, y todo sentimiento negativo.

Yo (su nombre y apellido), sello mi espíritu en la Sangre Preciosa de Jesús. Yo (su nombre y apellido), sello mi alma en la Sangre Preciosa de Jesús. Yo (su nombre y apellido), sello mi mente y voluntad en la Sangre Preciosa de Jesús.

Yo (su nombre y apellido), sello mi pasado y mi presente en la Sangre Preciosa de Jesús. Sello con la Sangre Preciosa de Jesús a mis hijos (nombrarlos), para que ante el sello poderoso de la Sangre de Jesús, huya toda fuerza del mal. Aplico la Sangre de Jesús sobre mi casa, y los que habitan en ella.

Derramo la Sangre de Jesús en mi trabajo o negocios, para que queden sellados y ninguna potencia del maligno pueda hacerme daño.

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Oración Exorcista a la Preciosa Sangre de Cristo

Señor Jesús, en Tu Nombre, y con el poder de Tu Sangre Preciosa, sellamos toda persona, hechos o acontecimientos, a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.

Con el Poder de la Sangre de Jesús, sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos moveremos hoy.

Con el poder de la Sangre de Jesús, rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares, y lugares de trabajo, a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.

Con el Poder de la Sangre de Jesús, sellamos nuestra casa, y a todos los que la habitan (nombrar a cada una de ellas), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos, y los bienes que Él generosamente nos envía para nuestro sustento.

Con el poder de la Sangre de Jesús, sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes y pisos, el aire que respiramos, y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.

Con el Poder de la Sangre de Jesús, sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas).

Con el poder de la Sangre de Jesús, sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías, y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.

Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria, a fin de que Tu paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.

Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados, y somos preservados de todo lo malo. Amén.

Oración Final: Dios Todopoderoso y Eterno, que ya no vivamos nosotros por nosotros mismos, sino que sea Cristo quien viva en nosotros, y así podamos ser parte del torrente Amoroso y Misericordioso de su Preciosísima Sangre. Amén.