9 De Mayo de 2026
Santa María del Monte Carmelo Rendiles
(1903 - 1977)
“Quiero ser santa, como San Pablo: no vivo más yo, si no que es Cristo que vive en mí”.
“No nos detenengamos en el camino, sino terminemos lo que hemos empezado”
Nacimiento:
11 de agosto de 1903 en Caracas, Venezuela
Fallecimiento: 9 de
mayo de 1977 (73 años) en Caracas, Venezuela
Carmen Rendiles
Martínez nació en 1903, en 1927 entró en la Congregación
francesas de las Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento.
Se
distinguió por su inmensa bondad y sabia prudencia. En los años 50,
guió el proceso de refundación de su congregación, hasta que en
1965 la Santa Sede aprobó la nueva fundación venezolana llamándola
“Siervas de Jesús”.
Como Superiora general de la
Fundación, promovió un intenso espíritu religioso entre sus
hermanas. Gracias a ella, la congregación siguió creciendo, y se
consolidó en Venezuela y en Colombia.
Madre Carmen murió en
1977. El 21 de diciembre del 2017, el Papa Francisco reconoció la
autenticidad de un milagro realizado por la intercesión de Madre
Carmen, ocurrido en Caracas el 18 de julio del 2003: la sanación
instantánea de una grave lesión, en el brazo derecho de un médico
venezolano.
Nuestra colega Roberta Barbi entrevistó al
Cardenal Amato, quién al referirse del carisma de la nueva Beata,
recordó que toda su vida, Madre Carmen amó y honró su vocación, y
buscó alcanzar la santidad. Repetía a menudo: “quiero ser santa,
como San Pablo: no vivo más yo, si no que es Cristo que vive en mí”.
Confiando en Dios, abría su corazón a todos, sobre todo a
los pobres, fundó para las chicas con necesidades, el colegio de
Santa Ana en Caracas, Mérida, Valencia y Belén.
También
cuidaba a los sacerdotes. Para muchos de ellos, ella fue su sabia y
materna consejera. Era buena y dulce con sus hijas espirituales. Con
las enfermas las visitaba, apoyaba, sostenía y las ayudaba en todo
lo que necesitaban.
Hablar de la espiritualidad de Madre
Carmen ciertamente es emocionante.
Quiero hacerle un resumen
de la palabra valiente, que es una virtud, porque al pensar en la
valentía de una mujer religiosa, que parecía como minusválida por
la falta de un brazo, nació sin él, y jamás le hizo falta.
Pero
al hablar de la valentía para sobreponerse a las adversidades que se
iban presentando. Se necesita valentía para vivir la humildad.
Valentía para ser obediente, para vivir en pobreza, una mujer de
clase media alta.
Valentía para vivir en aquella sencillez
sin complicaciones. Entonces, en esa palabra, antes resaltaba la
humildad. Y luego qué humildad tan grande, que la identificaba con
el Señor Sacramentado, pero para esa humildad, para no ser y para
que Dios sea en ella, o sea como persona, se necesita valentía
negarme a sí misma, para que Dios se haga presente. Desde la
valentía, reinaron en ella o sobresalieron en ella la humildad, la
obediencia, la pobreza y la sencillez.
Este no ser, este
negarse, este sentir que tenía que acompañar al Señor Sacramentado
en todo momento. No porque pasaban las 24 horas a los pies del
Sagrario, sino sobre todo porque en su vida diaria, todo a todo le
encontraba, ¿qué le podía ofrecer al Señor?. ¿Cómo lo podía
acompañar desde la enfermedad, desde el desprecio de los demás,
desde la indiferencia de los hombres?. Nada de esto la detuvo, no la
afectó interiormente. Esto la condujo las virtudes.
Esta
humildad tan grande, este deseo de ser de Dios, lo convirtió en
camino, para poder acercarse a Dios en todo momento, y poderse
identificarse con el Señor Sacramentado.
En la Madre Carmen,
reinaba esta virtud teologal, la Esperanza. Porque tenía esperanza.
Confiaba porque es de allí desde donde nace su confianza en
Dios, genera en ella la esperanza y la seguridad, de que todo aquello
en lo que se negaba aquí, lo iba a encontrar en el cielo, de toda la
caridad que acá abajo hacía.
Negándose a sí misma,
quitando de lo suyo para convertirse hacia los demás, hacia los más
pobres. Eso tenía la plena seguridad, de que lo iba a encontrar en
el cielo. Fue una mujer con signo de esperanza. En medio de la
Congregación; en medio de los sacerdotes que les aconsejó mucho, y
les indicaba siempre el no detenerse ante las adversidades, sino
acercarse al Sagrario, conocer al Señor Sacramentado, y caminar
desde allí. Transitar desde allí por los caminos de la voluntad de
Dios.
Entre los mensajes de fe de la Madre Carmen, uno de los
principales, yo considero que es el 'no detenernos en el camino, sino
terminar lo que hemos empezado'.
Ella terminó en Dios, ese
camino de conversión en su santidad. Ella sembró esta esperanza y
esta confianza en Dios; no detenernos y ser constantes en el
empezado, y para ser Santo se necesita ser muy constante, en la
práctica de las virtudes.
Y en la negación de sí mismo,
comprendiendo que negarse, es darle campo a Dios para que Él viva,
esto para todos los cristianos. Por allí debemos transitar no solo
religiosos, sino todo consagrado por el Bautismo, todo ser humano que
quiera ser bueno, debe transitar por este camino, tener voluntad para
terminar aquello que ha iniciado.
Es una alegría para todo el
pueblo venezolano. Hace algunos días el anuncio de la canonización
de José Gregorio Hernández, y ahora el de la Madre Rendiles.
Seguramente una gran Acción de Gracias de todo el pueblo venezolano,
de toda la Iglesia en Venezuela, de los religiosos, las
religiosas.
Ciertamente así es. La alegría que nos lleva a
celebrar en Acción de Gracias, no solamente a través de la
Eucaristía, sino a través de una conversión. Esta canonización,
como también la del doctor José Gregorio Hernández, demostró que
es un nuevo Pentecostés para Venezuela, para nuestra Congregación,
y para toda persona que quiera tomar este Pentecostés, para vivirlo
de una manera personal, y poderse convertir en ese peregrinaje de
esperanza, a la que nos llama nuestro Santo Padre
Francisco.
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Oremos:
Dios
Todopoderoso y Eterno, que has derramado por toda la creación,
reflejos de tu infinita belleza y bondad, haciendo el hombre a tu
imagen y semejanza, tanto amas a quienes se entregan totalmente, que
nos los pones como modelo; quieres que les veneremos y haces
innumerables beneficios y milagros por su intercesión. Por ello y
mediante tu siervo(a) Santa Carmen Rendiles, te rogamos nos concedas
(mencionar aquí la petición), y con ello una mayor correspondencia
a tu amor. Amén.

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